jueves, 6 de junio de 2013

La precarización laboral, por Julio Macera*.

La llamada precarización laboral aparece en casi todos nuestros discursos y debe ser una de las palabras que más se usan para explicar los nuevos puestos de trabajo.

La primera cuestión a definir, para abordar el tema, es que el capitalismo está basado en la precarización de los trabajadores. No hay capitalismo sin precarización y eso es así con todos los trabajadores. En relación de dependencia, contratados, en negro, etc. más allá, aún, del salario que reciban. De hecho, los trabajadores de informática suelen tener sueldos por sobre la media y junto a esto sufren la precarización de sus condiciones de trabajo (cobran parte de sus sueldos en negro, cumplen jornadas mayores al resto y esto se agrava en los que tienen el “beneficio” de trabajar en sus casas.

La segunda cuestión a definir es las formas que la precarización adopta hoy, para entender su diversidad y complejidad. El contrato a término adquirió, del 83 a la fecha, formas cada vez más precarias y junto con el trabajo en negro (parcial o total) se transformó en la principal puerta de acceso a la ocupación. Por último, a partir del fin de los ochenta, las tercerizaciones ingresaron al estado y desde ahí, al trabajo en ámbitos privados. Hoy en todas las administraciones públicas (nacionales, provinciales, municipales y en organismos descentralizados ) los trabajadores contratados, los tercerizados y los que tienen contratos de locación de servicios son mayoría. Planteo estas obviedades, para afirmar que no todas las formas de precarización son iguales y que no a todas, por eso, debemos abordarlas de la misma forma. Pero, si además lo que queremos es enfrentarlas y terminar con ellas, debemos caracterizar lo que ocurre en cada actividad concreta, cual es la situación organizativa, cual el rol del sindicato, si hay delegados, si la actividad tiene o no convenio, si en el ámbito hay un convenio al cual poder referir nuestros reclamos, qué relación existe con los "no precarizados" del mismo ámbito, etc.

Otra cuestión a definir es que la precarización es una cuestión del conjunto de los trabajadores y no alcanza con abordarla solo desde los "precarizados", para enfrentarla con posibilidades reales de triunfo.

Cuando hablamos de la fragmentación del campo popular no es algo que les pasa a los demás, es algo que nos pasa y a la que, a veces, aportamos nosotros con nuestras prácticas. Es en ese sentido, que cuestiono cuando se convoca solamente a "los precarizados", como si fuera un conjunto homogéneo, a luchar contra la precarización. Una es la situación de los compañeros que sufren distintas formas de precarización en el estado, otra la de los ferroviarios (ambos tienen un convenio marco que permite pelear su inclusión) otra la de los call center (que no tienen un marco de convenio y son una actividad nueva y sin reglamentación particular) y otra la de las distintas precarizaciones del ámbito privado, por ejemplo. Esto sin tener en cuenta que entre los contratados hay distintas formas, aún en la misma actividad y con patronales similares y que lo mismo ocurre con las tercerizaciones.

Así mismo, es importante tener en cuenta cuales son las condiciones subjetivas de los trabajadores precarizados de un ámbito. Una es la vivencia del cumpa para el cual esa situación es la del primer trabajo y otra la del que viene de trabajos anteriores menos flexibilizados y con algún tipo de organización gremial y lucha. Entender lo que le pasa a cada compañero con su realidad y ser capaz de escuchar algo más que nuestras propias palabras, es imprescindible para actuar y modificar esa realidad.

Resumiendo: asumir que la precarización es algo que nos pasa a todos, cualquiera sea nuestra condición y desde ahí, no aislar la lucha ni resumirla en "los precarizados". Definir políticas generales frente a esto, pero analizar cada ámbito y cada modo laboral, para desarrollar las políticas más efectivas. Escuchar, entender, abrir nuestras propias puertas, convocar, debatir, unir y no cansarnos de unir cada lucha.

Luchar, fracasar, volver a luchar, vencer.

*Julio Macera pertenece a APM, Asociación de Agentes de Propaganda Médica (visitadores médicos) y es el actual Secretario Adjunto de CTA Capital Federal

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