viernes, 19 de julio de 2013

A nuestros chicos los mató la corrupción, por Alfredo Grande.

En la actualidad de nuestra cultura, se ha puesto en primer plano, y es bueno que así sea, una consigna: “la corrupción mata”. El hambre es la más atroz corrupción de la elemental necesidad de alimentarse. El crimen más cobarde y más impune. El hambre mata, porque es el registro psicofísico de la más básica necesidad que no puede no satisfacerse.

La corrupción y el hambre matan, no siempre al contado. La cultura represora asesina en cómodas cuotas, de tal manera que su mérito mayor es que la víctima ni siquiera se da cuenta de la sentencia que está siendo ejecutada. La pena de muerte no existe, al menos eso dicen, en su expresión jurídica. Dicen que dicen. Pero en su expresión cultural y política la pena de muerte sigue vigente y en su forma más brutal y grosera se la conoce como “gatillo fácil”.

Pero desde el pago fácil en adelante, todo es muy fácil para la cultura represora. Y cuando se pone un poco más difícil, entonces aparecen varios mazos para empezar a dar, dar y dar. Corrupción fácil: denunciarla es políticamente incorrecto o para decirlo menos suavemente, patente de gorila. En realidad, no hay nada más gorila que la corrupción, justamente porque en su origen el gorilismo fue corromper la voluntad popular. O sea: proscripción del peronismo. Así llegó Frondizi y así se fue cuando Framini Anglade ganaron en la Provincia de Buenos Aires. Ya sé: me quedé en el 62. Pero lo curioso es que ahora, algunas décadas después, es gorila denunciar la corrupción.

O cambiaron los gorilas, o el fundante de la democracia se ha corrompido.

Cuando ocurre la masacre de Cromagnon, la consigna más impactante y certera fue: “ni la bengala, ni el rock and roll, a nuestros chicos los mató la corrupción”. Recuerdo las marchas de familiares y amigos, de Once a Plaza de Mayo y posteriormente, de Plaza de Mayo a Once, dando la espalda al Poder. Durante más de 5 años acompañé esa lucha, en distintos espacios. Hoy recuerdo especialmente al abuelo de Julián Rozengardt, uno de los jóvenes fallecidos. Ariel Bignami, un militante comunista, periodista, escritor. Falleció hace pocos días y nunca pudo, y creo que nunca quiso tampoco, alejarse del dolor de esa pérdida atroz.

La corrupción mata, pero también deja cicatrices incurables de muchas heridas, a los que, de alguna u otra manera, logran sobrevivir. Ariel es uno de ellos. Familiares de Daniel Solano, desaparecido en Choele Choel, sostienen una heroica huelga de hambre. Piden algo muy simple y muy lejano: justicia.

La despiadada comercialización de manzanas en el valle de Rio Negro la realizan los mal llamados trabajadores golondrinas. Porque en verdad son golondrinas esclavas. Y Daniel desapareció. En democracia. Alguna vez nos daremos cuenta que cuando en democracia hay desaparecidos, lo que desaparece es la democracia. Y cuando se pretende negar que esto sucede, el cinismo de estado clama al cielo.

El ex supermercado “Tigre”, fue recuperado por sus trabajadores. Hace más de de 10 años que no logran la propiedad colectiva de lo que hoy se denomina LA TOMA. Incluso uno de sus referentes más importantes, Carlos Ghioldi, está bajo la espada y la justicia de Damocles. Acusado de un delito que no existe, pero la penalización y criminalización de toda protesta y lucha social llegó para quedarse.

La corrupción es en su esencia, profundamente anti democrática. Por supuesto que la cultura represora sentencia que “todos somos corruptos”. Confesión de parte, que de todos modos es útil para entender el nivel de podredumbre de nuestros preclaros dirigentes. Pero no es así: la corrupción no es un acto individual, no es un per saltum para sortear incómodas y muchas veces perversas inspecciones, como las realizadas en las intransitables rutas del país.

No es una táctica defensiva para que podamos avanzar en esos trámites insoportables, que duran años si lo hacemos como dios y el diablo mandan. Lo digo con todas las letras: la corrupción es una política pública. O sea: de Estado. De todos los Estados, desde el nacional al municipal. Con todas las excepciones que haya.

Si la corrupción no fuera una política pública, Ricardo Jaime ya estaría preso, a Schiavi no se le habría aceptado ninguna renuncia y mucho menos aplaudido, y De Vido tendría los anteojos en remojo. La corrupción política que implica defenestrarlo a Scioli para luego endiosarlo, y en lo único que Daniel cambió fue que apareció Massa, desde ya, con las manos en su apellido.

Democracia de escribanos, de gestores, de punteros, de patoteros. Los partidos de fútbol que se juegan sin hinchada visitante, puede ser el principio de un pensamiento para los nuevos tiempos: los partidos, no solo los de fútbol, se juegan solo con hinchada local. Esto puede llamarse ley de los partidos políticos, que está armada para que la gran final sea K contra K.

O sea: una interna partidaria que termina siendo una externa nacional. Mientras tanto, sin prisa, sin pausa, con brutales aceleraciones, que algunos llaman tragedias, la corrupción seguirá matando. Y si bien hay muchos anti imperialistas, a mi criterio sostienen lo que he denominado el “chavismo off shore”.

No hay anti capitalistas en los partidos mayoritarios. La idea de un capitalismo serio no es solamente un estado alucinatorio del kirchnerismo. Capitalismo es corrupción, porque su fundante no es el bien común sino el lucro. Y el lucro es siempre un robo. O varios. Siempre a los trabajadores, y no pocas veces a otros capitalistas mas débiles. Cadena alimenticia que le dicen. El pez grande se come al chico y así las minipymes aceptan las sobras del banquete, que no siempre son pocas.

A nuestros chicos, a nuestros mayores, a los pueblos originarios, a más del 80% de jubilados, a los enfermos en cuerpo, mente y alma, a los excluidos del sol aunque se los distraiga incluyéndolos en la luna, a los hambreados de pan y deseo, a los debilitados por tener vocación de cántaros que insisten en atravesar la fuente, a todos y mas aún, la corrupción los está matando. Por eso escribí “El crimen de la paz”.

La corrupción se esconde en los pliegues de la paz para cometer sus peores crímenes. Y sólo se denuncia en forma espasmódica, cuando la dimensión del crimen obliga a la cultura represora a incluir el significante “tragedia”. Nunca masacre, porque eso abriría la caja de Pandora donde se refugia la impunidad, el hada protectora de todas las corrupciones.

Los luchadores de siempre, desde Ariel Bignami hasta Daniel Solano, pasando por todos los mártires de dictaduras y democracias, no desean descansar en paz. Porque mientras haya injusticia, la paz es otro sueño eterno por el cual tendremos que seguir luchando. Sin descanso y sin tristeza. Y construyendo el “colectivo de héroes” que la tierra necesita.


martes, 16 de julio de 2013

"Cierre de listas electorales y prisión de Jaime ¿Fin de ciclo?", por Julio Macera.*



Dicen algunos y estoy de acuerdo, que hay dos sectores que son los que mejor huelen la pérdida de poder de un gobierno: el PJ y los jueces.

En este último mes hemos tenido la oportunidad de ver hecha realidad a la primera parte de este título con la presentación de las listas del Frente Renovador encabezado por Massa y en especial por el corrimiento, aun subterráneo, de sectores del PJ Bonaerense al demasiado pronto y pretenciosamente llamado “massismo”. Sin dudas, en el caso que el Frente Renovador triunfe en Buenos Aires, la mayoría de los caudillos locales y/o conductores de territorios harán cola para ser “massistas” de la primera hora, claro que de la primera hora posterior al final del escrutinio.

En la justicia, la otra parte del título, la resolución de la Corte Suprema rechazando la elección directa de los integrantes del Consejo de La Magistratura y otras resoluciones no tan conocidas, como la sentencia que le ordena al INDEC reinstalar en sus funciones a Marcela Almeida de ATE-INDEC, van en el mismo sentido.

Un párrafo aparte merece el pedido de captura, dictado por el juez Bonadío, del ex Secretario de Transporte Ricardo Jaime. No por el pedido en sí, sino por el juez que lo dictó.

Claudio Bonadío reúne en sí mismo las características de los dos sectores de los que estamos hablando. No solo es juez federal, el sector más político de la justicia sino que él mismo llegó de la militancia en el PJ a su cargo. Tiene en su legajo haber militado, en los 70, en Guardia de Hierro y desde fines de la dictadura y comienzos de la democracia, en el FUP (Frente de Unidad Peronista) donde compartió políticas con Carlos Grosso, Eduardo Vaca, Eduardo Valdez, el fallecido Jorge Castells y Jorge Argüello, entre otros “pro hombres” del PJ capitalino.

Fue en esa época que Bonadío conoció a Carlos Corach, después Ministro de Interior de Carlos Menem y quién, en definitiva, lo impulsó como juez federal y lo colocó en la famosa “servilleta” de los jueces fieles al gobierno del riojano.

Por supuesto que el CV de Bonadío no hace menos justa la orden de detención de Ricardo Jaime, solo ayuda a entender porque se produce ahora y no antes y comprender que ese fallo significa otro anuncio del fin de un ciclo.

Y digo anuncio porque el fin de este ciclo no es producto del PJ ni los jueces, ellos apenas son los que lo huelen y lo confirman. Seguramente en ese fin algo tuvieron que ver los errores del gobierno, pero en especial fueron las luchas que muchos sectores llevaron adelante y esas “materias pendientes”, como llaman a lo que no quisieron hacer, que vuelven a interpelar al relato exigiéndole su cumplimiento.

Es cierto, los tiempos políticos poco tienen que ver con nuestras necesidades, pero no menos cierto es que somos nosotros y nuestras acciones los que definimos a esos tiempos políticos.

En el 2001, por ejemplo, mucho tuvo que ver una operación conjunta del PJ de la provincia de Buenos Aires (Duhalde) en alianza con sectores del radicalismo de la misma provincia (Alfonsín). Sin embargo pensar que ellos solo lo hicieron es un error.

El 19 y el 20 de diciembre expresó y sintetizó todas las luchas que enfrentaron al menemismo. La creación de la CTA y su unidad en la acción con el MTA, la resistencia de los jubilados y la CTA a la privatización de los fondos de pensión, la Marcha Federal del 94, las luchas populares de Cutral-Co y de Mosconi del 96, el Matanzazo del 2000, la creación del FRENAPO y su consulta popular del 2001, por nombrar las más grandes, construyeron el 19 y 20 de diciembre tanto o más que el “corralito” y las operaciones del PJ.

Entender que será lo que hagamos hoy lo que irá construyendo nuestro futuro, nos ayudará a no equivocarnos con falsas alternativas que el sistema nos ofrece para cambiar algo sin que nada cambie.

No alcanza con cambiar de delegados, el desafío es ser capaces de dejar de delegar y tomar el presente en nuestras manos, solo así construiremos el futuro que queremos.

Julio Macera pertenece a APM, Asociación de Agentes de Propaganda Médica (visitadores médicos) y es el actual Secretario Adjunto de CTA Capital Federal

lunes, 15 de julio de 2013

"La cumbre del Mercosur y los desafíos para la región", por Julio Gambina.

La cuestión global, no sola internacional, está en la discusión de la región sudamericana en estas horas de cumbre de presidentes del Mercosur reunidos en Montevideo. No es una cuestión de relaciones entre los países, sino de estructura y jerarquía en el orden mundial capitalista.

Es que lo que acaba de hacerse evidente a la sociedad mundial es el papel de EEUU en la orientación del sistema global.

Sea por el espionaje estadounidense o por la agresión imperialista al presidente boliviano producida la semana pasada, el antiimperialismo reaparece como desafío de época. No es nueva la denuncia sobre el carácter imperialista de EEUU y la subordinación europea, sin embargo, en estas horas se transformaron en hechos evidentes.

No todos los gobiernos de la región acuerdan en la calificación de estos acontecimientos, aunque todos los condenan, unos más enfáticamente que otros, es cierto. Esa diferencia está asociada a la mayor subordinación de cada uno de los países integrantes del Mercosur a la política de liberalización empujada por el imperialismo y que se manifiesta en variedad de acuerdos de libre comercio y tratados de defensa de las inversiones externas en convenios bilaterales.

Pero también a la subordinación de nuestros países a una institucionalidad gestada por las principales potencias del capitalismo mundial y el gran capital transnacional, caso del FMI, el Banco Mundial, el BID o la OMC.
Dependencia capitalista

El problema es la dependencia de los países sudamericanos respecto del capitalismo hegemónico, y no solo por definiciones más o menos afines a la política exterior de EEUU o Europa. Existe dependencia comercial, sea por exportaciones o por importaciones, en una región que profundiza la dependencia comercial por la venta de productos primarios, el petróleo, el gas, el cobre, la tierra y sus productos a los países hegemónicos del capitalismo global, pero también por la importación de bienes de producción generados bajo licencia de transnacionales originadas en el capitalismo desarrollado.

Existe también dependencia tecnológica en toda la línea de producción y servicios, más allá del comercio internacional, en el agro, la industria, el comercio, la banca, el turismo y las comunicaciones. En ese plano se confirma la dependencia financiera reforzada en décadas de liberación al movimiento internacional de capitales, donde la deuda pública es solo una parte, muy importante por cierto, de esa sumisión al régimen del capital.

El orden dependiente en el capitalismo está presente en cada una de nuestras formaciones económicas y sociales. La dependencia es un fenómeno externo e interno a nuestros países. La dominación capitalista en cada uno de nuestros países actúa desde las inversiones externas y la proyección al exterior de capitales originados en nuestros países. A eso sumamos una institucionalidad regional y global subordinada al interés de esos capitales transnacionales sin importar su origen.

La dependencia está modelada por la acumulación de capitales, con tendencia a disputar el mercado global. Por eso, más allá de formulaciones políticas más o menos críticas a EEUU o Europa, lo que se necesita analizar en toda la región son los condicionantes estructurales (económicos, políticos, sociales, culturales) y la capacidad para transformarlos.

Es una aspiración en las movilizaciones de ayer (los 80´y los 90´) y de hoy, las que gestaron la condición de posibilidad para el cambio político en Sudamérica al comienzo del Siglo XXI. Es algo que no siempre tienen en consideración los gobiernos, limitados en su accionar al campo de “lo posible”, lo que supone negociar la subordinación de un rumbo que termina afianzando la dependencia al capitalismo hegemónico.

La reunión de presidentes de países del Mercosur en Montevideo concentró los temas principales de la agenda política y económica, más allá de la declaración final y los avances institucionales que se materialicen, sea la inclusión como miembro pleno de Bolivia, o de Guayana y Surinam como estados asociados, o la pendiente situación paraguaya. No es un dato menor la presidencia pro témpore asumida por Venezuela, ejercida por primera vez desde su inclusión como miembro pleno sin el acuerdo de Paraguay.

Pero más allá de las informaciones oficiales y las discusiones explícitas de los funcionarios de gobiernos, los pueblos hablaron con movilizaciones de trabajadores en Chile, Brasil y la Argentina, las que se articulan con demandas extendidas en defensa de la naturaleza y los bienes comunes como acaba de pronunciarse la CTA. Esas manifestaciones populares se hicieron sentir en reuniones simultáneas de los movimientos populares realizadas en Montevideo.
Desafíos

Por lo señalado se nos presentan algunos interrogantes al respecto. ¿Cómo reacciona la región ante la evidente política imperialista de EEUU y Europa? ¿Por qué seguir negociando tratados de libre comercio entre la región y Europa? ¿Por qué continuar en ámbitos como el CIADI en defensa de los inversores extranjeros?

En rigor, el desafío pasa por la denuncia de los convenios internacionales que vinculan a nuestros países con una institucionalidad dominada por EEUU y a la que se asocia Europa. Solo como ejemplo mencionemos la presidencia del FMI ejercida por europeos y del BM por estadounidenses. Es una muestra de un orden surgido a fines de la segunda guerra y que no se corresponde con nuestro tiempo. Enfrentar esa institucionalidad supone cambios nacionales articulados regionalmente.

Somos conscientes que ello es obstaculizado por procesos de integración subordinada que empujan las trasnacionales, EEUU y Europa, como fue el ALCA, o el tratado en curso entre la región latinoamericana, especialmente el Mercosur y Europa. Claro que ya dijimos que la dependencia es también un fenómeno interno, que involucra a capitales locales y a los gobiernos de la región, por lo cual, no alcanza con la denuncia por acciones o iniciativas de España, Portugal, Italia, Francia o EEUU, y se impone un accionar conjunto en defensa de la soberanía popular en una perspectiva de integración alternativa.

El no al Alca inspira la negativa a los condicionantes internacionales que mencionamos, e inspira la necesaria profundización de caminos enunciados en nuevos procesos de integración, los que se afianzarán en tanto y en cuanto la participación popular movilizada defina los cursos de acción.

No se trata de recordar anteriores batallas, caso del ALCA, sino pensar en sus actualizaciones, tal el caso de la Alianza del Pacífico o los múltiples acuerdos y tratados vigentes para la seguridad jurídica de los inversores transnacionales. Todos ellos conspiran contra cualquier discurso o pretensión de proyecto emancipador.

Como siempre, la palabra la tienen los pueblos, en tanto sujetos conscientes que luchan contra la mercantilización de la educación, la salud, la energía, o el transporte, en defensa de los bienes comunes, del salario e ingreso populares, como del vivir bien o buen vivir re-significado de las culturas de los pueblos originario y campesinos de Los Andes.

Ahora que Bolivia se incorpora al Mercosur como miembro pleno debemos asumir el desafío de la discusión del orden capitalista vigente y la posibilidad del “vivir bien” para el conjunto de la población.

jueves, 11 de julio de 2013

"Adiós a la Osisko y el hechizo del Famatina", por Silvana Melo


“Le pusimos la mano en el pecho al gobierno para que quedara claro que no pasarán”. Omar Quinteros extiende la comunión a todos en la parroquia de Famatina. Aun a los que le patotean las misas que, dice, preside un dios que defiende la maravilla de su creación y no aceptaría ni mareado que le vengan a explotar el cerro para sacarle el oro de la panza. Omar Quinteros no le niega la oreja a nadie. Ni al que le dijo, en voz bajita, asomada la boca a la ventanita del confesionario, “aflojá o sos boleta”. Dice que con el intendente Ismael Bordagaray y la gente reunida en asambleas son “un trípode”. Ahí se para y se sostiene la dignidad. La resistencia que ya cumplió nueve años y expulsó a tres multinacionales. “Estamos esperando a la cuarta”, dice el cura a APe con una sonrisa clara. Avizorando un triunfo mínimo en la rescisión del contrato con la Osisko que el gobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, concretó el 2 de julio. Pero sin creerle demasiado, como la mayoría de la gente. Como el mismísimo cerro.

El 31 de agosto de 2011, Energía y Minerales Sociedad del Estado (EMSE) le abrió las puertas del Famatina a la minera canadiense Osisko Mining Corporation. En 2008 habían expulsado a la Barrick Gold, atraída por el ex gobernador Angel Maza. Beder Herrera era su vice, le combatió la sed menemista de megaminería que aquejaba a Maza, lo hizo destituir, impulsó la ley que prohibía la minería a cielo abierto, ganó las elecciones con el discurso encendido en defensa de los recursos naturales de su pueblo (Beder es famatinense) y dos días después “se reunió con todos los mineros para repartir la provincia”, recuerda Carina Díaz Moreno. Que argumenta con esta historia ante la Agencia de Noticias Pelota de Trapo por qué no cree una sola palabra de lo que diga o decrete el Gobernador.

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La Osisko pagó 500.000 dólares en efectivo para asomarse a “cuarenta kilómetros cuadrados de ambientes montañosos, únicos y frágiles”, como define el biólogo Raúl Montenegro a las tierras del Famatina. “El botín, una reserva estimada de 8,97 millones de onzas de oro”. Varias promesas de trabajo y prosperidad muy parecidas a las de la Barrick y que Omar Quinteros dibuja como “pan para hoy y hambre y desolación para mañana”.

Desde el año 2004 asambleas ciudadanas por la vida –es decir, familias, docentes, chicos, médicos, productores rurales, peones, mujeres solas, viejos solos- supieron armar un cerco que no dejó pasar a la Barrick, a los chinos de Shandon Gold ni a la Osisko. Tres multinacionales –que manejan poder político, económico, mediático, jurídico y policíaco- se replegaron ante gente de a pie.

“Creemos que ésta es una movida política en un año electoral para sacar el tema de agenda. El verdadero triunfo fue el 2 de enero de 2012 cuando comenzó el corte en Alto Carrizal, toda la provincia se dio cita y le pusimos la mano en el pecho al gobierno para que le quedara claro que no pasarán. (“Los alumnos de mi escuela ponían ramas, piedras, palos y se acostaban encima para que nadie pasara”, recuerda Carina Díaz Moreno) Esto no es más que una mera cuestión administrativa”, dice Omar Quinteros a APe. Acusado de tocar las campanas cada vez que la Osisko intentaba entrar. El tañido era la sirena para que la gente dejara todo lo que estaba haciendo y se volcara al cerro, a resistir. Incrédula con todas las promesas, las mismas que habían traído a la mesa la Barrick y la Shandon: “la fuente de trabajo prometida es para los altamente calificados. No para los pobres obreros que no saben de computadoras ni de alquimias para la sopa química ni de lixiviación”.

“Si ganan las elecciones en octubre, volverán con algún convenio con otra minera. Porque mientras anula este contrato, hay media provincia entregada a otros proyectos mineros”, dice Quinteros. “Hay tres echadas: estamos esperando la cuarta”, sonríe. “Famatina es un paraíso, una isla por su microclima. Por él pasa el camino del Inca, es un patrimonio de la humanidad”, dice el cura de ese lugar en el mundo que eligió.

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Carina Díaz Moreno nació a los pies del cerro. “Es el creador del agua. Sus nieves eternas nos resguardan. Es lo que se llama un cerro esponja, es nuestro tanque de agua. Pero además es parte de nuestra identidad: nosotros somos parte de esta montaña”.

A nadie le importó que los tres proyectos mineros repelidos por la gente “destruirían en forma irreversible la cuenca hídrica ubicada en ambiente semiárido ya expuesto a cambio climático global”; que desaparecería la chinchilla del Famatina –es su único hábitat en el planeta-, las cuatro especies en peligro, las cuatro vulnerables y las trece raras que se preservan en el cerro (Raúl Montenegro – “La Osisko y sus políticas de trabajo”), que se crearía una fuente de contaminación química y acuática, que se producirían derrames ácidos que durarían siglos, que se utilizarían mil litros de agua por segundo para limpiar el cianuro que se usó para separar el oro de la roca, que la escasa agua que irá quedando (para el 2030 lloverá un 21% menos y un 53% menos lloverá para el 2070) se emparentará irremediablemente con el cianuro, que el cerro se derrumbará bajo las explosiones y se llevará con él a la agricultura, la ganadería y el turismo.

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Omar Quinteros recuerda diciembre de 2011 cuando, días antes del corte en el Alto Carrizal, aparecieron las listas negras de vecinos. “Decían que era una lista de gente a la que iban a llamar a dialogar… pero estaban catalogados de peligrosos y revoltosos, de mafiosos. ¿Quién va a llamar a gente así a dialogar?”. Carina Díaz Moreno aparece en la lista como docente de educación física. Su nombre está marcado y una flecha indica “cabecilla”.

“Yo estuve en la mira, pidieron mi traslado, que se me prohibiera tocar las campanas, soporté una campaña de desprestigio en los medios y tengo dos causas judiciales –relata el sacerdote a APe-. Una como autor intelectual de una agresión a la diputada Adriana Olima (FpV, principal puntal de la lucha pro minera en Famatina), que hizo una denuncia porque le tiraron una botellita con agua… no sé, sospecharían que estaba bendita el agua…”

Carina Díaz Moreno tiene 8 causas judiciales encima. Y se apasiona cuando revive la represión del 11 de mayo, cuando en un acto del PJ se anunciaba la presencia de Beder Herrera y el pueblo salió a la calle. Ella apunta directamente a “Felipe Alvarez el Ministro de Seguridad que hoy es candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria”.

“Nos reprimieron a balazos, garrotazos y pedradas”. Ella tiene los rastros de mayo en la piel y en la indignación. “Nos tenían atrapados y no entiendo por qué nos baleaban porque ya nos tenían”. A Daniel (el compañero que la abrazó para protegerla y recibió un balazo en el brazo) “lo patearon en la espalda, lo esposaron, lo levantaron de las esposas, le robaron la cámara y le patearon la boca”.

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Ella y Quinteros aseguran que: el municipio ya no recibe los fondos coparticipables por ley; que los medios están cooptados a través de la publicidad oficial; que algunos han recibido un millón de pesos a cuenta de; que hay 50 vecinos procesados; que a muchos de ellos la justicia les impuso una caución de diez mil pesos (es decir, deben pagar para no ir presos); que el intendente ha hipotecado su casa para juntar el dinero; que se amedrenta a la gente con golpes, con miedo, con la justicia, con la policía.

Pero siguen de pie. Como el cerro.

Que conserva las laderas azules como hace mil años, cuando era de los diaguitas y los capayanes, que le quitaban oro y plata como hormigas para tributar al Inca. Cuando llegaron los conquistadores, se refugiaron en las fortalezas escondidas en el cerro, cuevas de salamancas y hechizos. Resistieron años hasta que los huincas los desalojaron y se frotaron las manos ante el vientre dorado del Famatina. Pero los hechiceros, que habían resistido a su manera, lo dejaron encantado. Angustias y muerte, derrumbes y asfixias sufrieron quienes intentaron penetrarlo. El viento de la altura los echó al llano a los que quisieron escalarlo.

Sus laderas siguen azules hasta hoy. Ni Osisko ni Shandon ni Barrick pudieron con Famatina y Chilecito.

El hechizo está intacto.

lunes, 8 de julio de 2013

Cultura, arte, subsidios, Estado y Gobierno, por Julio Macera*.

La reciente revelación en el programa de Lanata sobre los pagos del gobierno a los artistas por su participación en eventos oficialistas, así como los distintos subsidios a productos televisivos y/o cinematográficos produjo un revuelo que aun dura, entre los distintos sectores involucrados.
Indignados exigiendo que el estado deje de subsidiar a la cultura y se ocupe de temas a los que ellos, de ser gobierno, no tomarían en cuenta por un lado y por el otro, tipos que defienden políticas que no mejoran la situación de los trabajadores, levantando la bandera del derecho al trabajo bien remunerado. Ni tanto ni tan poco.

Digámoslo claramente: un estado al servicio del buen vivir debe garantizar la educación, la salud y el trabajo digno pero, además, tiene un rol indelegable en la promoción de la cultura y el arte. Eso no debería ser discutido, si el estado no subsidia la cultura esta queda, como en otros temas, en manos del mercado y el negocio privado.

Es falaz la disyuntiva hambre o cultura o vivienda versus arte. La cuestión a discutir es otra y surge de la confusión estado y gobierno.

Lo que el gobierno hace es subsidiar amigos y/o aplaudidores, algo muy distinto a sostener la cultura y ese debería ser el centro del debate y no cuanto se “gasta” en el arte o cuánto cobra un artista.

¿Es posible garantizar esto? Claro que sí y la forma mejor es justamente hacer lo contrario a lo que hace el gobierno hoy.

Lo primero es abrir el debate sobre el modelo cultural que pretendemos, definición que no debería quedar en mano de los funcionarios de turno (Cosia, Abal Medina y hasta De Vido) y ni siquiera de artistas y/o gente de la cultura solamente. 

El modelo cultural debe ser debatido por el conjunto de la sociedad y plasmado en una legislación que garantice su cumplimiento efectivo. Los números de la política de subsidios, por su parte, deben ser públicos para poder ser controlados y auditados por sus beneficiarios, es decir, nosotros.
La cultura es siempre una construcción colectiva y por su carácter está alejada de burócratas y oficialistas. El arte, por su lado, tiene el rol de poner en discusión lo establecido y es por eso que poco tiene que ver con los gobiernos de turno.

Estas definiciones no son utópicas y hay ejemplos concretos en el mundo de que es posible llevarlas adelante. Claro que, como tantas otras cosas, depende de la voluntad política de hacerlo y eso es lo que parece faltarle al gobierno.

*Julio Macera pertenece a APM, Asociación de Agentes de Propaganda Médica (visitadores médicos) y es el actual Secretario Adjunto de CTA Capital Federal

domingo, 7 de julio de 2013

"EL PAPA FRANCISCO A LOS 100 DÍAS DE LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI" por Víctor Codina sj. Teólogo Jesuita español residente en Bolivia desde hace 31 años.

Una vez pasado el vendaval que sacudió no solo el Vaticano sino toda la Iglesia, quisiera hacer cuatro breves reflexiones y cuestionamientos sobre algunas experiencias que hemos vivido en estos últimos tres meses desde la renuncia de Benedicto XVI.

1. En primer lugar llama la atención el folclore mediático que ha acompañado a estos acontecimientos, con el mismo despliegue informativo con que se cubre una boda real, unos juegos olímpicos, la concesión de los Oscar o unas elecciones políticas importantes. Tanto se comentaban las intrigas de la curia y de las finanzas vaticanas y se hacían quinielas sobre los cardenales papables, como se cuestionaba si el Papa renunciante y emérito continuaría con sus zapatos rojos o llevaría otros de color café que le había fabricado un artesano mexicano. Hay que agradecer el trabajo de los medios. La Iglesia es ciertamente humana y muy humana, y no podemos huir hacia fáciles espiritualismos. Pero ¿es esta la imagen de Iglesia que los cristianos reflejamos en nuestra sociedad de hoy?

2. Quizás lo que llama más la atención es el rápido cambio de clima eclesial que se ha operado en estos tres meses. Se ha valorado mucho la renuncia del anciano Papa, pero ya no se habla de crisis eclesial, ni de pederastia, ni de intrigas vaticanas, ni de los partidarios de Lefèbvre. Los libros de Ratzinger, que hasta ahora llenaban los estantes de las librerías católicas, han dado paso a las biografías y escritos de Bergoglio. Los medios comentan ahora las “florecillas del Papa Francisco”: sus homilías sobre la misericordia y el perdón de Dios, la necesidad de ir a las periferias y “oler a oveja”, cuidar la creación, no hacer del dinero el centro de la vida, pensar más en el hambre de los pobres que en los bancos, su libertad profética ante jefes de Estado, sus deseos de edificar una Iglesia pobre y de los pobres pero que no sea una simple ONG piadosa sino la Iglesia de Jesús, sus bendiciones a niños enfermos o discapacitados, su visita a la cárcel de jóvenes el Jueves Santo, sus atenciones a un miembro de la guardia suiza al que le ofrece una silla y un refrigerio. Mantiene sus viejos zapatos negros de antes y reside fuera del Palacio Vaticano. Algo está cambiando en la Iglesia. ¿No lo notamos?

3. Junto a todo esto, también se ha puesto de manifiesto la gran ignorancia y la deformación teológica de grandes sectores de la población cristiana sobre la Iglesia, como si la Iglesia se identificase simplemente con el Papa y la curia vaticana, como si el Papa fuese el representante de Dios en la tierra y la cabeza de toda la Iglesia. La Iglesia la formamos todos los bautizados, la única cabeza de la Iglesia es Cristo y el Papa es ante todo el obispo de Roma, como el Papa Francisco repetidas veces ha manifestado, no solo por humildad sino por el sentido de colegialidad con sus hermanos en el episcopado. La misma denominación de Vicario de Cristo no es la más primitiva ni la más exacta, pues el que hace las veces de Cristo en la Iglesia es el Espíritu, y en la época medieval los que eran llamados vicarios de Cristo eran los pobres. El Papa es el sucesor o vicario de Pedro, un apóstol llamado piedra y cimiento de la Iglesia, pero al que también el evangelio llama piedra de escándalo y Satanás. ¿No habría que procurar una mayor formación de los cristianos bautizados?

4. Por último, a pesar de todos estos cambios positivos y esperanzadores que hacen presagiar una nueva primavera eclesial, resuenan todavía en nuestros oídos las palabras proféticas del viejo obispo poeta Pedro Casaldáliga:

Deja la curia, Pedro
desmantela el sinedrio y la muralla,
ordena que se cambien todas las filacterias
por palabras de vida, temblorosas.

Todavía seguimos soñando con una Iglesia alejada del Estado Vaticano, de su bandera, su himno, su banca y su guardia suiza, de sus nuncios diplomáticos. Soñamos con un Iglesia que vuelva a Galilea donde se manifiesta Jesús de Nazaret, el carpintero muerto y resucitado, y donde Pedro no lleva zapatos rojos, ni de color café o de color negro, sino simples sandalias de pescador. Ciertamente no podemos ser ingenuos, pero como recordaba Pedro el día de Pentecostés, el Espíritu es quien hace que los jóvenes tengan visiones y que los ancianos tengamos sueños (Hechos 2, 14-21, citando a Joel 3,1). ¿Podemos extinguir el Espíritu?


"INDIGNACIÓN DE HERMANO" por Eduardo de la Serna.

Hace varios años, cuando Evo Morales ganó las elecciones en Bolivia, un supuesto cómico, de la radio de la Conferencia Episcopal Española, imitando la voz de Rodríguez Zapatero, se burló del recién electo presidente. Luego se burlaron los sumisos de que no usara corbata, y hasta el rey Juan Carlos (ese que manda callar a otros presidentes) dijo que ya iba “a aprender” (¡claro, es ‘indio’ y no sabe...). Hoy son pocos los presidentes de la región que usan esa cosa sin sentido, y hasta el niño Maurizio aparece sin ella con frecuencia. Pero ya en aquellos días me irrité enormemente. No me imaginaba a nadie burlándose así de Sarkozy, de Angela Merkel , ni siquiera de Berlusconi. O para venir a estos pagos, ni siquiera de Lula, o de Álvaro Uribe, o de Néstor Kirchner. Pero se trataba de Bolivia...

Recuerdo hace muchos años que un avión de una base de los EEUU en Italia en vuelo rasante cortó un cable de un teleférico y murieron algunas personas. Inmediatamente los EEUU llevaron al piloto “a casa” y jamás pudo ser juzgado. Hay cientos de casos de soldados de ese mismo país que han violado mujeres “aborígenes del lugar”, e inmediatamente son trasladados (en Argentina recordamos la exigencia de inmunidad que pidieron al Congreso para hacer ejercicios militares en nuestro suelo, cosa que en la última década le fue negada). Hace diez días en Colombia mataron a un agente de la DEA que estaba de visita (no en “funciones”, al menos eso dicen. Uno nunca sabe). Lo mataron en lo que allí llaman “paseo millonario”: uno toma un taxi, este para en un lugar (por ejemplo un semáforo) y suben dos personas que secuestran al susodicho llevándolo por horas (y hasta días) de cajero automático en cajero automático. Esto es lamentablemente muy frecuente en Bogotá, y en este caso le pasó a él. Lo extraño es que fue asesinado. ¿Resultado? En 3 días estaban detenidos todos los probables culpables del crimen, del mismo crimen habitual por el que nunca nadie es detenido.

Ahora resulta que un “muchacho” de los servicios secretos reveló algo que no extraña a nadie: que los EEUU “escuchan”, investigan, espían. El fulano está medio escondido por ahí, en Moscú, previo paso por Hong Kong y pidiendo “exilio”. EEUU amenaza a Ecuador con recortes económicos si lo recibe, en un clásico “apriete”.

Y ahora, otra vez Bolivia. Resulta que Evo Morales -y no sólo él- viajó a Moscú, y a su vuelta, le detienen el avión, no le conceden el paso en el espacio aéreo de unos países de Europa y allí queda Evo detenido por varias horas. Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia habló de “secuestro”. Finalmente el avión fue autorizado a seguir vuelo, según los Medios, después de ser revisado. (Y recuerdo el escándalo de algunos Medios en Argentina cuando el gobierno revisó unos aviones que venían a entrenamiento de militares donde estaba en su derecho, y se había declarado lo que debían traer. “Curiosamente” había algunas ‘cositas’ de más).

Y acá me surgen algunas preguntas:

* ¿Cómo es que todavía hay algunos que dudan que EEUU sea un imperio, con mentalidad imperial y que exige sumisión colonial?
* ¿Alguien se imagina a algún país deteniendo el avión de Angela Merkel, o -¡válgame Dios!- el de Obama? ¡y revisándolo!
* ¿Alguien se imagina que algún país latinoamericano pueda lograr que un país europeo detenga (o “secuestre”) a un presidente en su avión?
* ¿Qué dirían los Medios del Mundo si un país latinoamericano detuviera el avión donde viaja el Primer Ministro de un país europeo?
* Lo de Viena (¡¡¡Vie-na, el de la Convención!!!), España, Portugal, Francia e Italia ¿cómo se llama?
* Si el espionaje al resto del mundo, el control sobre las redes sociales, y hasta el control de Medios lo hicieran otros países, ¿qué dirían? Porque -si mal no recuerdo- cuando de Ecuador, Venezuela, Argentina y otros se trata que intentan simplemente regular hablan de “mordaza”, “control sobre los Medios Independientes (jaja)”, pero si lo hacen “ellos” ¿se trata de “seguridad”?
* Finalmente, recuerdo hace muchos años que charlaba con una chica de la comunidad que es uruguaya. Y a raíz de algo que dijo (y para provocarla un poco, debo confesarlo) le dije:”¿Cuándo los uruguayos van a entender que son una provincia de un país que se llama América Latina?”. Habituada a la estupidez de muchos argentinos (que creen, o se burlan de los uruguayos como si fueran “provincia argentina”), empezó a vociferar por lo que yo había dicho hasta que se detuvo. “-Ah... dijiste “América Latina”. Eso es lo que creo; y hoy Bolivia, que es otra provincia de esa Patria Grande, es -una vez más- ofendida. Y me irrita. Y repudio. Y escribo en solidaridad a un pueblo maravilloso, y pensando en tantos y tantas bolivianos que conozco y quiero.

Termino con una nota marginal: no logro entender bien por qué, pero me llama la atención que muchos ambientes religiosos de América Latina supuestamente progresistas se han vuelto incapaces de entender (¡y amar!) los procesos populares; sean estos deportivos, sociales o políticos. Sospecho que debe tener algo que ver el creerse vanguardias, o “ilustrados”. Y sospecho que muchos, en este caso (y “en este caso”, concretamente, muchos en Bolivia) hasta celebrarán, o aprovecharán esta falta de respeto, para hablar mal de Evo Morales (con frases como “en algo andaría”, “por algo será” o cosas semejantes). Sin darse cuenta que así ofenden a todo un país digno y hermano. Y con él a los muchos hermanos latinoamericanos. Hermanos que como bien dice el Martín Fierro deben estar unidos si quieren sobrevivir en la “selva global”:

«Los hermanos sean unidos
porque esa es la ley primera
tengan unión verdadera
en cualquier tiempo que sea
porque si entre ellos pelean
los devoran los de afuera».