jueves, 22 de agosto de 2013

Discriminación privada, por Lara Millet.*

Por este medio deseo que sea de público conocimiento la discriminación que subyace aún en ciertos colegios privados; así que relataré en primera persona lo sucedido el 21 de junio de 2007, cuando concurría a 4to. grado en el establecimiento La Sagrada Familia, de educación privada, católica y subvencionada al 100% por el Estado, sito en el corazón del barrio puerto de Mar del Plata.

Bajo la consigna dada por la maestra, Mariluz Díaz, de redactar una carta a la Sra. directora decidí efectuar dos pedidos: que hubiera rampas para discapacitados, debido que al no contar con ellas sentía que el colegio estaba en una posición discriminatoria  y además, que hubiese más higiene en los baños ya que ésta ''brillaba por su ausencia''  (aclaro que éste fue el término que empleé en dicha carta).

Ante este hecho, la docente me dijo, delante de todos mis compañeros, literalmente que ''estaba loca'' por pensar en los discapacitados, además aludió que la carta fue derivada a la Sra. Directora Ana María Spina y a la Vice Directora Mirta Rissotto y la respuesta respecto a la higiene fue que ''no contaban con los elementos suficientes de limpieza'' (recordemos que hablamos de un colegio subvencionado al 100% por el Estado). Continuó con el acoso verbal durante el recreo y horas restantes de clase.

Llegada la hora de salida, mi madre fue a retirarme e instantáneamente le conté los hechos acaecidos, por lo cual ella actuó, siendo avalada por demás padres y alumnos presentes, increpando a la maestra, la cual le dijo ''la barbaridad que yo había hecho'' reiterando que mis pedidos eran descabellados, citando que era una ''desubicada'', ''loca'' y varios descalificativos más.

Este incidente culminó tras una posterior reunión de mi madre con las autoridades y la docente, en la cual ''fui invitada'' a retirarme del establecimiento si no era de mi agrado la falta de rampas para discapacitados; cosa que de muy buen gusto aceptamos ya que mi educación no iba a ser confiada a gente con ese pensamiento cerrado, abyecto y discriminador.

Huelga decir que conté con el apoyo de los principales testigos de lo ocurrido, mis compañeros y sus padres, los cuales pedían que no me fuera del colegio y exigían un pedido de disculpas por parte de las autoridades del mismo
, incluso una de las mamás dijo que realizaría la denuncia pertinente ante el INADI. 

Afortunadamente, y a pesar de estar en el mes de junio fui recibida en el colegio Huincó Monseñor Enrique Rau, escuela que no sólo cuenta con rampas para discapacitados y baños para ellos, sino también una educación abierta a la solidaridad y al prójimo, donde a todos sus alumnos le son inculcados buenos valores, en el que culminé mis estudios primarios. 


*Lara Millet, DNI 40.884.959, actualmente alumna de 4° año en la EES N°3.






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